Habría sido una decepción muy grande que Rafael Nadal no disputase el Australian Open de este año, y aunque parezca mentira esto ha estado a punto de suceder.
Menudo desastre en las casas de apuestas si uno de los principales favoritos y reclamo para apostar se hubiese dado de baja, algo por otra parte habitual en este deporte. También para la organización de un torneo de tenis grande como este habría sido una pérdida de interés importante, pero afortunadamente Nadal sigue ahí y arrasando en su primer partido.
El tenista de Manacor nos tiene acostumbrados a estos sustos. Quizá fuerza demasiado la máquina, quién sabe. Recordemos ese vídeo que nos dejó en el que se iba hundiendo en la mesa de la rueda de prensa tras sufrir unos calambres, cosa que parodió gente como Caroline Wozniacki en su momento.
Pues bien, a Nadal le dio el domingo otro achaque de estos, que le llevó a no poder doblar la pierna y tener que salir a hombros, ayudado por otras personas. Fue tal el susto que el manacorense se temió no poder jugar, porque si tenía la rodilla así a las seis de la tarde del domingo dudaba mucho poder jugar al día siguiente.
Pero por suerte el equipo de profesionales que lo atendió le dejó como nuevo y ha entrenado bien, y lo mejor, ha debutado arrasando con un rival de la previa. Al principio entró un poco cauto en el partido por si la rodilla le daba problemas, pero después al ver que se encontraba bien fue a más y arrasó con su rival.
Cómo le pasó eso en la rodilla fue un tanto extraño, según relata Nadal, porque estaba sentado en una silla cuando escuchó un crujido sin aparente importancia en la rodilla, pero minutos después le costaba doblar la pierna, y poco a poco empezó a dolerle mucho y no podía doblarla nada de nada, hasta el punto de que le tuvieron que ayudar a subir a la habitación de su hotel.
La moraleja es que cualquier contratiempo inesperado puede desbaratar unas apuestas cuidadosamente planificadas, así que mucho cuidado.